La formación académica cobra mayor significado cuando el conocimiento adquirido en el aula se transforma en herramientas para enfrentar los retos del entorno profesional. Así es como nos cuenta Edgar Yael Moreno Cárdenas, estudiante de actuaría en octavo semestre, a través de su trabajo ADN Actuarial: Relatos de formación y práctica, elaborado como parte de la actividad curricular complementaria, bajo la asesoría de la maestra María Magdalena Casas Saucedo.
Desde el bachillerato, Edgar encontró en las finanzas y los negocios una motivación para estudiar actuaría. Aunque los primeros semestres representaron un desafío por la complejidad de las matemáticas, con el paso del tiempo descubrió que cada asignatura le permitía comprender mejor cómo analizar la incertidumbre y encontrar soluciones a problemas reales. Esa evolución cambió su manera de entender la profesión y fortaleció su interés por el ámbito financiero.
Su formación también se enriqueció a través de las experiencias que vivió en Mercer y Lockton. En estos espacios conoció de cerca la dinámica del sector financiero y actuarial, pero fue durante su participación en proyectos relacionados con pensiones cunado comprendió que detrás de cada modelo existen personas cuyas decisiones y bienestar dependen de un análisis responsable. Esa experiencia marcó un antes y un después en su visión sobre el ejercicio profesional.
Con estos proyectos, la licenciatura en Actuaría de La Salle Cuernavaca impulsa a sus estudiantes a reflexionar sobre su crecimiento personal y profesional, reconociendo que la formación actuarial va más allá del dominio de las matemáticas para convertirse en una profesión que genera valor e impacto en la sociedad.




