Vie. Oct 22nd, 2021

Las Personas Que Nos Cambian

Los maestros no deben de ser olvidados, más bien reconocidos

 

La vida es un placer, un goce en sí misma, pero lo más enriquecedor es vivirla, no en solitud, sino en compañía. Por muy larga o corta que sea, el efímero caminar en este mundo es siempre acompañado, por nuestros padres, hermanos, amigos y hoy, es una excelente oportunidad para recordar y presumir a nuestros profesores, que más que docentes, son maestros de vida.

Tengo el privilegio de estudiar en una universidad de inspiración cristiana, y sé que no estoy errando cuando digo que es una universidad humanista, que se preocupa por los profesionistas que forma, lo hace teniendo entre sus filas docentes de calidad. Tenemos ejemplos notables de profesores, uno de ellos es el de la maestra Ana Patricia Orendain Kunhardt, a quien tengo el honor de conocer y que hoy puedo presumir como una Lasallista de excelencia.

La maestra Orendain, estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social, en la Universidad Anáhuac, después hizo la maestría en Desarrollo Humano en la Universidad Iberoamericana Puebla; cuenta con un Diplomado en Desarrollo Humano; ha realizado estudios en Semiótica, Competitividad y Desarrollo Integral. Además, ha trabajado en cargos de Jefatura en diferentes empresas; asimismo, ha impartido cursos y talleres de distintos indoles y ha sido docente en Universidad Anáhuac y Universidad La Salle a nivel licenciatura y nivel maestría.

“Recuerdo la primera vez que impartí clases, la materia se llamaba Comunicación no-verbal y yo cursaba mi último año de carrera en la universidad Anáhuac Norte. El grupo estaba conformado por más de 30 alumnos y fue tan enriquecedora la experiencia que quedé invitada a dar clases cuando hubiera una segunda oportunidad”, así se refirió la maestra Orendain de cómo fue que empezó su experiencia como docente, esto fue un precedente para que años después ella aplicara en distintas instituciones para dar clases.  

Ya en el campo laboral, las interacciones entre compañeros y las situaciones que se presentaron hicieron que la maestra se diera cuenta de sus habilidades y sus preocupaciones, sobre ello comentó: “en el ámbito de la comunicación interna de una empresa confirmó mi gusto por resolver situaciones cotidianas relacionadas con la comunicación. Es por lo anterior no podría encasillarme en un sólo rubro nada más, puesto que implica años de vida y deseo de hacer las cosas cada vez mejor.”

Aquellos que somos o hayamos sido alumnos de la maestra Orendain, sabemos que sus clases, además de ser enriquecedoras por los contenidos, son espacios para un diálogo ameno y están abiertos a cualquier petición que vaya pro del aprendizaje. Ella comenta: “Es innegable la alegría, energía que me han transmitido al paso de los años mis queridos alumnos y compartir con ellos los temas y actividades que se planean con interés, calidad y alboroto cada nuevo semestre, le ha dado un sentido a mi vida”.

Sobre esto, la profesora también destacó sentirse satisfecha con esta dinámica que hay en su clase, “Lo que más gusto me da, es que ellos lo saben, se los comunico al estar en clase, eso basta y sobra para que cada uno de nosotros nos sintamos valorados y agradecidos”.

Es agradable saber que uno como alumno puede contar con sus profesores, pero por esta misma razón los alumnos debemos de comunicarle a los profesores que ellos también cuentan con nosotros, así como también debemos valorar su trabajo y darnos cuenta de que no hay “clases de relleno” porque no hay “maestros de relleno”. Todos son indispensables para nuestra formación como profesionistas, tanto aquellos especialistas en las licenciaturas como los profesores de humanidades, que muchas veces son juzgados y olvidados.  

Este artículo está dedicado a todos los maestros de La Salle alrededor, a los que son, a los que fueron y a los que serán; a las madres, padres, hermanos e hijos que sienten la imperiosa necesidad de compartir sus saberes con profesionistas en formación. Muchas gracias, maestros.