EN EL REINO DE LA GLOBALIZACIÓN, LOS ALDEANOS SIEMPRE PIERDEN

Cuernavaca, Morelos

En los últimos años hemos sido víctimas de un virus silencioso, que poco a poco nos ha ido enfermando, sobre todo a las nuevas generaciones, hemos ido dejando de lado las cosas que nos hacen quienes somos. Costumbres, tradiciones, hábitos, todo eso lo hemos ido dejando de lado.

La globalización en su momento nos trajo cosas buenas, que nos permitieron avanzar en un momento donde necesitábamos hacerlo; el internet, los avances tecnológicos, aparatos e incluso la innovación educativa son algunos de los elementos que ahora conocemos; enfermedades como el SIDA hace 20 años eran poco conocidas y el día de hoy existen muchos tratamientos que ayudan a controlarlo.

Pero, así como nos ha dado grandes cosas que nos facilitan la vida, también nos ha ido influenciando sobre maneras para comportarnos, vestir y hablar, esto ha hecho que las nuevas generaciones estén acostumbradas a verlo como algo normal.

Que en lugar de Día de Muertos se celebre Halloween, que la única marca reconocida por ellos de celulares sea iPhone, que en su vocabulario palabras como “dude”, “i dont’care” o demás frases sean completamente normales y las utilicen para hablar con todo el mundo.

No crítico ninguna de esas conductas, yo misma en algún momento lo he hecho, simplemente me preguntó ¿Por qué es más importante comprar una marca extranjera y hacerlo normal que comprar marcas locales? ¿Por qué sentimos vergüenza de nuestras raíces y enaltecemos las ajenas?

Estamos tan acostumbrados a verlo como “normal” que seguimos sin darnos cuenta ni siquiera por un segundo de la gran perdida que hemos tenido y del mal del que somos víctimas.

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